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El misterio de Yea yea la muñeca fea (primera parte)
En 2019 se viralizó el video Yea yea la muñeca fea. Nos propusimos analizar con cuidado la expresiones tan peculiares que se utilizan en esta joya de los memes mexicanos.
Por Elisa Funes Publicado en Universo del español en 1 marzo, 2021 0 Comentarios
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El misterio de
Yea yea la muñeca fea
(primera parte)

Silvia Elisa

Para Alma, que siempre me ayuda a pensar

 

La primera vez que vi Yeah yea la muñeca fea ♥ “RETO CUMPLIDO” estaba en mi cubículo en una dependencia universitaria dedicada a la literatura. El video fue viral a principios del 2019 en la plataforma más popular de audiovisuales de internet. La producción era sencilla: una sola fuente de iluminación, una canción de fondo con una batería dominante a galope con las palabras de las protagonistas en un close up grabado con un teléfono celular.

Al terminar de ver el video, sinceramente me preguntaba si esta joya era la producción de unas espontáneas o si se trataba del proyecto de dos artistas-lingüistas performanceras o videopoetas camufladas por el anonimato que presentaban un estudiado juego de palabras del argot urbano sin mayor explicación. Así que me puse a rastrear el origen del video hasta darme cuenta de que eran 39 segundos de una expresión lúdica. Y siguió pareciéndome genial.

Dos mujeres jóvenes en primer plano, sus rostros colocados uno detrás del otro, maquilladas con sombra plateada en los párpados, cejas gruesas a la moda, labios rosados. En seguida, entra una frase cortada. Encontré un video en el que un hombre pretendía entrevistarlas a propósito del performance. La joven al frente empieza en la segunda línea: 

 

[No se sienten muy cañeras][i]

mis rameras, ¡no mamen,

hasta me sacan de onda

que por un güey…! 

¡No mames, mhija, 

ps si hay más culos 

que estrellas!

¿Si ya te la sa,

pa qué te la pla?

Y cuando quieran, cáiganle

que aquí sí hay con queso

las quesadillas.

 

La presunción de superioridad del discurso y el tono con que la joven decreta obligan a prestar atención, claro que vas a darte cuenta, amiga. La línea perdida, “no se sientan muy cañeras” se puede intercambiar aquí por el “chingonas” de México, “no se sientan muy superiores o poderosas”. La mujer reprende a aquellas que lamentan una ruptura desde una voz sembrada de groserías típicamente masculina. Es una composición donde la palabra estrella salta.

Desde luego, no se trata de poesía exquisita, sino de una composición elaborada con fórmulas del argot de la Ciudad de México ejecutadas con presteza; es la cábula. La estructura genera un ritmo que puede ser representado en lo escrito de forma similar a los versos libres, de ahí mi transcripción. Las ideas son sintéticas, tienen referentes muy locales pero muy complejos y se apoyan en recursos fonéticos y retóricos con una intención. De ahí que recuerden al hip-hop.

Las líneas “si ya te la sa/ pa qué te la pla” emplea apócopes de los que el menos claro podría ser “pla”, del verbo “platicar” que se usa sobre todo en México. La joven invita a la confrontación, “cáiganle” dice por “vengan”, y advierte que ella no se va a esconder. De ahí otro localismo muy peculiar: jocosamente, se discute a menudo si las quesadillas llevan o no queso por antonomasia, y al afirmar que en su espacio sí, alude al derroche de capacidad y a la temeridad.

Quizá sea pertinente explicar que “cabulear” o “ser cábula” es el mecanismo retórico para ganar mediante trampas. Cabulear implica humillar, valerse de engaños, aforismos, analogías; un sofismo urbano que también se vale de fórmulas. Otras más encuentran acomodo en las siguientes líneas:

 

¡Vaya, vaya, Tacubaya!

Si no conoce, mejor ni vaya

Se quieren medir los tenis,

se quieren sacar la espina 

pa pronto

¿Qué pasó con Quetambién,

cómo que Ñoño si soy el Chavo?

 

El pueblo histórico de Tacubaya, ubicado al norponiente de la Ciudad de México y llamado Atlacuihuayan antes de la llegada de los españoles, fue tomado por los colonizadores como zona de descanso por su belleza y por estar en una posición segura con respecto a Tenochtitlan, que se inundaba periódicamente. Tacubaya ha sido escenario de múltiples hechos históricos, pasando por la Guerra de los Pasteles, y albergado instalaciones políticas, de transporte y de investigación. Desde 1908, se ubicó aquí el Observatorio Astronómico Nacional. En la actualidad, una buena parte de sus habitantes vive en la marginalidad. 

En la década de los años 80, la inauguración del metro de Tacubaya introdujo un elemento de perturbación pública que se relaciona con la formación de pandillas compuestas por delincuentes y jóvenes desocupados, como Los Panchitos. Estos referentes dan sentido a las líneas del fragmento citado y al final de toda la composición. 

La segunda joven continúa con la arenga encaminada a hacer visible el error, la incapacidad de la mujer que se enfrenta a la vida sin estar preparada. En el juego de palabras, los fonemas son tan importantes como el sentido: “¿Qué pasó con Quetambién?” funde en un sintagma, pese a que el español no es aglutinante, la conjunción “que” y el adverbio “también” para construir un sustantivo y evita añadir sílabas innecesarias a un predicado que se da por entendido. Hacia el final de sus líneas, compara personajes bien conocidos de la televisión al subrayar la preponderancia del pícaro El Chavo por encima de Ñoño, representación del ingenuo sobreprotegido.

 

Pura la metro Múzquiz, mis perros

 

La primera mujer retoma la voz a través de otras rimas callejeras ordenándolas a conveniencia, fundamento de toda la composición:

 

Me extraña que siendo araña

no se sepa ya esa maña

y hasta se caiga con su telaraña.

Acuérdese que yo soy aquel

y usted es Raquel,

es con Tokio, Honda y Kawasaki.

¡Pura la metro Múzquiz, mis perros!

¡Yeah, yeah, la muñeca fea!

¡Y yupi, yupi, el muñeco Chuqui!

 

En esta última parte, las primeras rimas son las de cajón en el imaginario popular: ya deberías saber lo que haces, pero incurres en error, rehaciendo fragmentos de canciones infantiles, “Witzi Witzi Araña” y “Un elefante se columpiaba”. Lo que sigue es un interesante juego que se refiere a dos canciones de la tragicomedia española de los años 60 y que nuevamente es una frase hecha.

Raphael presentó su versión apasionada de “Yo soy aquel” en el Festival de la Canción Eurovisión 1966, una canción compuesta por el productor, compositor y también cantante Manuel Alejandro. La canción es considerada una de las favoritas de los españoles de esa década. Trata del amor a costa de todo, incluso en contra del interés de la mujer a quien se le dedica: “Yo soy aquel/ que por tenerte da la vida/ Yo soy aquel/ que estando lejos no te olvida”, dice un fragmento de entrega absoluta.

Emilio El Moro (1923-1987) fue otro intérprete talentoso, aficionado al flamenco y el cante jondo a quien le tomó tiempo destacar pese a sus habilidades. Fue por el camino del humorismo que le llegó el éxito. Mientras que Raphael se rendía en un arrebato de amor, Emilio le prodigó rechazos y hartazgo en su parodia “Tú eres Raquel -yo soy aquel-”: “Tú eres Raquel,/ que de noche me persigue,/ tú eres Raquel,/ que te emborrachas y ya no vives”.

La rima que utilizan las jóvenes probablemente también haya estado en el ómnibus de la cultura popular en la fórmula “Acuérdese que yo soy aquel/ y usted es Raquel”, donde la canalla que Emilio El Moro habría mandado “a la China” encaja en el molde de la persona indigna de la fórmula de argot mexicano.

“Es con Tokio, Honda y Kawasaki” tiene una función lúdica para reemplazar la frase “es con todo”, hacer las cosas con la mejor actitud. El gran cierre lo da la despedida para el barrio: “pura la metro Múzquiz, mis perros”, zona empobrecida en el municipio de Ecatepec, Estado de México. El artículo “la” que funciona como pronombre, se refiere a la raza del entorno de esa estación del metro, donde raza implica comunidad, fraternidad y exclusividad. Nadie más que ellos sabe lo que viven, nadie más que ellos comprende su historia. Ellos son sus destinatarios.

Finalmente, se juega con el nombre del personaje de las películas de miedo Chucky y el de “La Muñeca Fea” de Francisco Gabilondo Soler Cri Cri, en una especie de rúbrica además de ser el título de la producción.

 

_________________________________

[i] Pongo entre corchetes la línea faltante en el video original.

 


habla popular México viral yea yea la muñeca fea


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