Posted by on 14 Febrero, 2018

 

¿Por qué llamamos “vocho” al escarabajo producido por Volkswagen? En este texto presentamos algunas teorías alternativas. 

 

Luis Ángel Rodríguez Bejarano

Cuando somos niños, e incluso adolescentes, muy pocas veces somos conscientes de la fuerza del lenguaje. Sin darnos cuenta, las palabras se quedan en nuestra memoria como un cochambre que no se va; la infancia, probablemente donde mejor aprendemos algunos significados de términos que no están en el diccionario, se aprecia difusa cuando intentamos recordarla. Sin embargo, la nostalgia ya no es suficiente y afortunadamente podemos acudir a la Historia.

Muchas personas crecieron viajando o viendo un automóvil de la compañía alemana Volkswagen: el Sedan KdF-Wagen, que tuvo varios sobrenombres (escarabajo, fusca o Beetle, oficialmente) aunque el más famoso fue “vocho”. Este autómovil, de diseño circular y cuatro velocidades manuales, fue ideal para familias: barato, resistente y con un alto rendimiento en relación con el consumo de gasolina. Era, como lo indica el nombre mismo de la compañía alemana, un auto para el pueblo.

Los recuerdos del vocho son, hasta cierto punto, fáciles: mucho ruido, colores sobrios, llantas con los bordes blancos, claxon estridente y una sensación de que no avanzabas muy rápido. Un vehículo en el que los alemanes confiaron, junto al diseñador legendario Ferdinand Porsche, para que reflejara la eficiencia y capacidad de este pueblo durante el auge del nazismo. Este automóvil comenzó a producirse en 1939. Adolf Hitler conoció diseños a escala y aprobó el lanzamiento de este vehículo.

Se piensa que “vocho” desciende de la palabra «Boches», que era el término con que los franceses llamaron a los soldados alemanes durante la segunda guerra mundial.

Ahora bien, la palabra tiene un origen en el fenómeno lingüístico llamado derivación, que consiste en que un término origine muchas palabras que pueden estar, o no, en relación con su sentido original. Por ejemplo, a partir de mirar obtenemos: mirada, miré, miraré, todas por derivación.

En el caso de «vocho», que se piensa que desciende de la palabra «Boches», que era el término con que los franceses llamaron a los soldados alemanes durante la segunda guerra mundial, una palabra, por supuesto, despectiva que se relaciona con significados dispares: especie de asno, tonto y que emparenta con «carnicero» («boucher») o «carnicería» («boucherie»). No hay una claro origen pero parece plausible que se asociara el auto con el país donde se produjo (todo mediado por la presencia del conflicto bélico). Por otro lado, la versión oficial de la compañía es que es una mezcla de «volk» («pueblo») «wagen» («auto») que, por contracción, formaron vocho.

Ambas historias son interesantes. Los recuerdos del auto tal vez tengan orígenes bélicos; la lengua puede dar vuelta siempre a los conflictos: el remedio para ella es la paciencia para acomodar los significados.

Posted in: Babel

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