Expresiones numéricas en el español, 2a parte

Expresiones numéricas en el español, 2ª parte

 

En la primera parte de este artículo se explican algunas expresiones numéricas muy famosas en el español

Las expresiones numéricas son aquellas que explican una realidad a partir de la relación con cantidades 

 

Luis Ángel Rodríguez

 

En junio de 2017, el periodista mexicano Ignacio Lozano, en un programa de televisión,[1] reflexionó y criticó diversos problemas sociales, políticos y culturales. Entre los temas que describe está la falsedad en el conteo de votos en las elecciones (un funcionario salta, sin miramientos, del 59 al 69 a favor de cierto partido).

A partir de este aparente error habló sobre el interés particular de los mexicanos por esconder mensajes dentro de los números o, dicho de otra manera, explicarse el mundo por medio de cantidades expresadas con palabras.

“Se ha mencionado el papel del doble sentido en los albures; estos, tienen una carga eminentemente sexual y buscan derrotar al contrario”

En anteriores entradas, se ha mencionado el papel del doble sentido en los albures;[2] estos, tienen una carga eminentemente sexual y buscan derrotar al contrario. En este caso se trata simplemente de agregar una visión de las cosas por medio del conteo.

Este artículo es continuación de un glosario sobre frases donde quede descrita claramente la relación expresada anteriormente.[3]

¡Lengua Viva! presenta la segunda parte de una compilación con las expresiones numéricas populares. Cada una viene acompañada de su significado y un ejemplo. Vale la pena aclarar que muchas únicamente se usan en ciertas regiones, por lo que un hispanohablante que jamás ha estado en contacto con ellas y las escucha por primera vez, podría pensar que le están hablando en algún código secreto.

“Se te acabó el veinte”

Me quedé de a seis. Esta frase indica que una persona que presenció algún evento quedó petrificada o estupefacta: “Me quedé de a seis cuando la vi caminando con ese vestido”.

Se te acabó el veinte. En este caso, el número se relaciona con monedas, o billetes, de 20 pesos que representaban una pequeña fortuna. Además, el valor de los objetos se definía en función de esa denominación. “Ya llegamos, señor, se le acabó el veinte”.

“Te estoy dieciocho y no me haces catorce”

Te estoy dieciocho y no me haces catorce. Esta oración se define por su sonido pues en realidad, su traducción, debería ser “te estoy diciendo y no me haces caso”. Fonéticamente el parecido entre dieciocho/diciendo y catorce/caso marca este caso: “-Mi novia me dejó…otra vez –Te estoy dieciocho y no me haces catorce”.

Me la pasé de diez. Esta frase puede explicarse por la relación, en el mundo occidental, de este número con la perfección. “Me la pasé de diez en las vacaciones”.

La tercera es la vencida. Frase que tiene relación con las luchas. Podría parecer que es exclusivo de los mexicanos y su afición por esta disciplina; sin embargo, se encuentra ya en La Celestina en 1499: “A tres me parece que va la vencida” (XIX, 3). Se explica porque en relación con el deporte, las personas tienen tres intentos para hacer las cosas bien.

En este repaso, existen dos reflexiones finales; en primer lugar, este glosario no es definitivo y en segundo, las voces o frases se enriquecen con las aportaciones de otros países, hispanohablantes o no. El periodista acertó: nuestra visión de mundo sería limitada sin el poder los números y el sentido figurado; y es casi poesía.

 

[1] https://www.youtube.com/watch?v=BMdqEslrOMI&index=210&list=PLYnzMSw5fD7TRnNJAtUZM_2FisR9cgTtJ

[2] http://lalenguaviva.com/clavel-la-rosa-usted-escoja-notas-albur/

[3] http://lalenguaviva.com/expresiones-numericas-espanol-1a-parte/




Expresiones numéricas en el español: 1ª parte

 

En algunas regiones donde el español es lengua oficial es común usar expresiones numéricas. ¿Por qué nos gusta jugar con las palabras de esa manera?  

 

María Paula Laguna

Una de las primeras cosas que un niño aprende cuando empieza a hablar, además de recitar las vocales, es a contar los números del uno al diez. Desde muy pequeños nos enseñan a reconocer el mundo por medio de estos signos, sin importar si después resultamos talentosos con las matemáticas. Pero los números no sólo están presentes en el lenguaje para representar una cantidad, sino también para exponer o acentuar una idea. El español es especialmente rico en ese tipo de expresiones, presentes en mayor o menos grado en varios países de Hispanoamérica. ¿Por qué nos gusta hablar con números? ¿Es acaso una manera de disfrazar las palabras?

¡Lengua Viva! presenta la primera parte de una compilación con las expresiones numéricas más utilizadas en el español. Cada expresión viene acompañada de su significado, un ejemplo y en lo posible de una explicación sobre su origen. Vale la pena aclarar que muchas de estas expresiones únicamente se usan en ciertas regiones, por lo que un hispanohablante que jamás ha estado en contacto con ellas y las escucha por primera vez podría pensar que le están hablando en algún código secreto.

Hacer un 14

En Colombia se usa para pedir un favor: “Hazme un 14 y recógeme mañana en el aeropuerto”. Se cree que podría haberse originado en los talleres de mecánica, donde las llaves de tuerca tienen distintos calibres en cada extremo: 10 milímetros de un lado y 11 del otro, 12-13, 14-15. Para poner a prueba a los aprendices, los más veteranos solían pedirles la llave 13-14. En España, de hecho, se usa “hacer la 13-14” como sinónimo de engañar a alguien, y quizás esto después se transformó en “hacer un 14” en Latinoamérica.

En un 2 por 3

Se usa para decir que algo ocurre o se hace con rapidez y efectividad: “Tengo listo ese pedido en un 2 por 3”.

Buscarle 3 pies al gato

Significa complicar las cosas más de lo normal: “Termina con tu novio y no le busques más los 3 pies al gato”. Esta expresión ya se usaba en el XVII, aunque originalmente se decía “buscarle 5 pies al gato”. Fue Miguel de Cervantes quien la cambió y popularizó en el Quijote.

Estar 3-15

En algunas regiones de la costa colombiana se usa para decir que alguien se pasó de copas: “Salí a un bar con una amiga y ya estoy 3-15”.

Ser un 0 a la izquierda

Expresión bastante popular para decir que algo o alguien no sirve o carece de importancia: “Mi jefe no quiere asignarme ningún proyecto gerencial; cada vez más me siento un cero a la izquierda en el trabajo”.

La tercera es la vencida

Aplica para premiar el esfuerzo o animar a alguien que ha sufrido fracasos sucesivos: “Este año mi equipo sí clasifica; la tercera es la vencida”. Hay varias versiones sobre su origen: unos dicen que nació en la milicia romana por la manera como estaban organizados los soldados (los de la tercera fila siempre eran los más valientes y experimentados); mientras que otros aseguran que tiene que ver con las luchas cuerpo a cuerpo, en las que el combate se da por finalizado a la tercera caída.

 No hay quinto malo

Lo mejor puede estar al final. Esta expresión proviene del léxico taurino, pues antiguamente los ganaderos solían elegir el orden en que sus toros salían al ruedo y se cree que siempre reservaban el quinto lugar para el mejor animal.

 Estar a dos velas

Ser pobre, no tener dinero: “Este mes no puedo salir de fiesta, me quedé a dos velas”. Al parecer, esta expresión nació en las antiguas partidas de naipes, donde el banquero contaba el dinero a la luz de dos velas. Cuando algún jugador ganaba, el banquero se quedaba sin nada en medio de esta escena.

 ¡Qué…ni qué ocho cuartos!

Se usa para mostrarse en desacuerdo con algo: “¡Qué playa ni qué ocho cuartos! Estas vacaciones nos quedamos en la casa”. Esta frase se remonta a la época de los realillos de ocho cuartos, una moneda de uso corriente en España durante el siglo XVIII, que no valía nada en tiempos de crisis.

 Quedarse de una pieza

Sorprenderse: “Cuando le dije a mi mamá que me iba de la casa, se quedó de una sola pieza”. Esta expresión tiene equivalente en México, donde se dice “quedarse de a 6”.

 Andar del 1 o del 2

Sirve para expresar una necesidad fisiológica sin ser tan explícito. “Me anda del 1” es tener ganas de orinar, mientras que “me anda del 2” es tener ganas de defecar. Aquí, vale la pena recordar la española “me cago en diez” para expresar molestia o contrariedad.