Posted by on 22 Mayo, 2017

Nos encanta rememorar nuestros momentos pasados y es sólo a través del relato de nuestra memoria que podemos hacerlos perpetuos.

Invariablemente, los hablantes de portugués suelen presumir su palabra «saudade» como una de las concepciones más hermosas de su lengua.

 

Para mi hermano brasileño Adriano, con mucho cariño.

Fernando Cruz Quintana 

Traducir vocablos intraducibles es imposible. Esta tautología presenta de mejor modo la idea que quiero formular: existen algunas palabras en otros idiomas cuyo sentido jamás podrá ser expresado de manera completa y ante ellas tenemos que conformarnos con simples aproximaciones o rodeos semánticos. Sirva este texto como mi intento por transmitir el hermoso significado que subyace bajo la voz portuguesa «saudade».

Aunque la Real Academia Española haya decidido incorporarla a la lista de léxicos de nuestra lengua, esta importación ha empobrecido su sentido. Para la institución, el término representa “Soledad, nostalgia, añoranza”. ¿Pero realmente esto traduce la expresión portuguesa? Desde luego hay una aproximación semántica, pero ésta deja fuera muchas de las sensaciones que ocurren por rememorar el pasado y la esencia de una de las actitudes hacia la vida más hermosas que conozco.

Las evocaciones mentales hacia el tiempo anterior pueden existir de maneras variopintas: las hay de dulzura hacia el primer cariño maternal, de emoción por los días de juego en la infancia, de amor y alegría como el día más feliz al lado de nuestra pareja, de felicidad por las experiencias vividas al viajar, etc. En todos los casos hay una constante irremediable que los atraviesa: esos tiempos están concluidos y nunca más podrán volver a ocurrir. Piense en su momento más feliz en la vida y reconozca que no volverá a presentarse jamás…

Quien tiene saudade sabe que los recuerdos son a la vez alegres y demoledores. Este sentimiento es más que una simple nostalgia: cualquier pretexto puede activar en nuestro pensamiento un tiempo anterior y esa sensación de no poder volver atrás nos arraiga inevitablemente a este presente en que estamos cautivos. La saudade es una clara muestra por querer trascendernos a nosotros mismos, por querer ser sobrenaturales y alterar las reglas de la física para viajar al pasado. Al final, no obstante, nos enfrentamos siempre con nuestra cruel y temporal condición humana.

Si bien los portugueses pudieron inventar un término específico para denotar nuestra batalla perdida contra el tiempo, muchas culturas han podido expresar esta idea por medio de expresiones artísticas o razonamientos populares. El poeta chiapaneco Jaime Sabines decía: “¿Es que hacemos las cosas sólo para recordarlas? ¿Es que vivimos sólo para tener memoria de nuestra vida?” Por su parte, Andrew Lloyd Weber en su canción más famosa de Cats y con evidente nostalgia compuso: “I remember the time i knew what happiness was”. En muchos momentos pareciera cobrar sentido y razón aquella frase que dice que todo tiempo pasado fue mejor. ¿Por qué esta necesidad de volvernos al pasado?

Si sólo algunos momentos dejan una clara huella en nosotros, probablemente lo sean porque en ellos se expresen ideas totalizadoras acerca de los principales conceptos humanos. Aprendemos la complejidad del amor no por leer una definición sobre el mismo, sino porque hemos experimentado en carne propia la desesperanza y la necesidad de estar con alguien más. Cuando recordamos los instantes en los que aprendimos esta idea seguramente lo hacemos con saudade; ya sea sólo para emocionarnos de cómo empezó la historia de quien aún nos acompaña, o para sentirnos de nuevo incompletos tras haber alcanzado la gloria.

La saudade es un obscuro y frío deseo. Diametralmente opuesto al anhelo de lo que se puede alcanzar, está la obstinada espera de aquello que no ha de volver. En esto se esconde, empero, una sensación hermosa de eternidad: desde el presente estamos arraigados al pasado que no deja de suceder (al menos en nuestra mente) y podemos tener también deseo por el tiempo futuro que aún no ha ocurrido. Supongo que la existencia se trata de coleccionar el tipo de vivencias que nos permitan sentirnos infinitos y que nos hagan viajar, al menos de manera mental, en toda nuestra historia de vida.

 

 

 

Posted in: Babel

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