Posted by on 15 Diciembre, 2016

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Las palabras que nos unen al quechua

quechua Los hablantes del quechua conocen muy bien la relación entre las palabras y la naturaleza.

Cada día convivimos con voces y expresiones en quechua. La herencia de esta lengua es tan importante para la identidad latinoamericana como el español. 

 

María Paula Laguna

Si algo transformó al castellano que desembarcó en América hace más de 500 años fue su contacto con las lenguas nativas. Se trató de un largo proceso de aclimatación del que quedan huellas, pues así también evolucionan los idiomas, mirando e imitando a los demás. Desde el náhuatl, pasando por el maya, el chibcha, el quechua y muchas otras más dotaron al español no sólo de sonidos, palabras y expresiones hasta entonces desconocidas, sino sobre todo de visiones de mundo que aún sobreviven.

En quechua, por ejemplo, hay dos maneras opuestas de decir “nosotros”: «ñuqanchik», que abarca a todo el mundo, y «ñuqayku», al que pertenece sólo un grupo de personas con determinadas características. El nosotros incluyente, «ñuqanchik», es el nombre del primer noticiero peruano en esta lengua indígena, la de mayor cantidad de hablantes en Latinoamérica, con alrededor de 10 millones de personas. El telediario es el esfuerzo más reciente por recuperar y promover el uso del quechua, vilipendiado desde tiempos coloniales.

Conocido como el idioma de los Incas, el quechua se habla también en Bolivia, Ecuador, algunas zonas de Colombia, Chile y Argentina.

Conocido como el idioma de los Incas, el quechua se habla también en Bolivia, Ecuador, algunas zonas de Colombia, Chile y Argentina. Perú concentra el mayor número de hablantes, con cerca de tres millones, según el último censo de 2007. Muchos de ellos reconocen no haberles enseñado esta lengua a sus descendientes para evitarles el rechazo y la burla, pues el quechua suele asociarse con analfabetismo y pobreza. De ahí el clásico prejuicio de que si alguien emplea esta lengua en primera instancia, es porque no sabe español, casi como si se tratara de una confesión de inferioridad.

Quienes todavía piensan eso seguramente tampoco se percatan de que hoy quedan vocablos indígenas camuflados en el léxico que usamos a diario. «Calato» o “desnudo”, del quechua «q’ala», por ejemplo, es una palabra bastante común en Perú. Allí, curiosamente, se denomina «motoso» a aquel que comete errores al hablar español o que aún conserva el acento de las lenguas indígenas. En esos casos se dice que alguien habla con «motes», del quechua «mut’i», una clase de maíz blanco típico de la región andina.

En Ecuador, donde se habla kichwa, una variación del quechua, también hay varias voces que se han incorporado al español: en vez de “alzar al niño”, allá “amarcan al guagua”; el “ombligo” es el «pupo»; “hermana/o” es «ñaña/o», y la “resaca” es el «chuchaqui» («chaqui», en alusión al malestar que los indígenas sienten luego de masticar hojas de coca). Y dos de mis favoritas: «achachay», para expresar la sensación de frío o de dolor, y su antónimo «arrarray». ¿Cómo habrán nacido estos vocablos? ¿Serán onomatopeyas? ¿Así suenan el frío y el calor en la Sierra?

Sólo Pamela hizo un curso en Quito. Ahora vive en Bonn, Alemania, y entre las pocas pertenencias que trajo está un libro de cuentos en kichwa, una lengua que describe como “humilde, dulce y muy cercana a la tierra”.

Todas estas palabras me las enseñaron Benjamín y Pamela, el primero peruano, la segunda ecuatoriana. Ambos tienen parientes que hablaban quechua, pero nunca se tomaron el tiempo de enseñarles. Sólo Pamela hizo un curso en Quito. Ahora vive en Bonn, Alemania, y entre las pocas pertenencias que trajo está un libro de cuentos en kichwa, una lengua que describe como “humilde, dulce y muy cercana a la tierra”.

Me cuenta también que cuando estaba aprendiéndola y la asaltaba alguna duda, acudía a una mujer de origen indígena que trabajaba en la tienda de víveres de su mamá. Su respuesta, sin embargo, generalmente era negativa. Sabía, pero prefería evadirla con una sonrisa y hacerse la que no tenía ni idea. “Le daba pena hablar en su lengua materna”, explica Pamela. ¿Podrá un medio de comunicación como el noticiero en quechua acabar con esa vergüenza que algunos aún sienten de su propio idioma? Para empezar, es un intento por reconocer otra visión de mundo y de recordarnos que, a pesar de las diferencias, podemos aspirar a un «ñuqanchik», o sea un nosotros incluyente.

Comments

  1. Peebles coupons
    5 Marzo, 2017

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    Eu dava uma pintada nas rodas do caminhão e envelopava a boléia da mesma cor que o restante com detalhes! Apenas uma opinião.

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