Posted by on 24 Mayo, 2018

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Siempre Alice aborda el mal de Alzheimer desde la perspectiva de una mujer que ha dedicado toda su vida a estudiar el lenguaje. Esta cinta estadounidense le mereció a su protagonista, Julianne Moore, el Óscar a Mejor Actriz en 2015. 

 

Luis Ángel Rodríguez Bejarano

Alice Howland, Doctora en lingüística, madre de tres hijos y exitosa profesora universitaria, comienza a perder la noción del tiempo, las cosas, la familia, y se desorienta. A sus 50 años, descubre que tiene una fase temprana de Alzheimer. Desconcertada, esconde la información a sus hijos y esposo hasta que se torna imposible. La enfermedad la acerca con algunos miembros de su familia, la separa de otros, para dejarnos al final, con la compañía de la hija rebelde (Kristen Steward) junto a la madre enferma y desprotegida (Julianne Moore). Este es el argumento de la película Siempre Alice (Still Alice) basada en la novela de Lisa Genova.

El mal de Alzheimer comienza con olvidos que hacen que la persona no pueda disfrutar, por ejemplo, de pasatiempos permanentes. Su vida, por supuesto, cambia. El enfermo debe adaptarse a nuevos hábitos y, en última instancia, luchar por reaprender el mundo. Este encuentro con toda su vida termina en la derrota, pues se pierde en un laberinto donde todo se confunde.

El área de especialidad de la Dra. Howland es la adquisición del lenguaje; es decir, cómo y por qué los niños aprenden ciertas palabras antes que otras. En un mensaje semánticamente obvio, los directores (Richard Glatzer y Wash West) hacen que la profesora pierda la capacidad de expresarse sobre cosas simples, mientras, en sus clases, habla de la lengua en el contexto infantil. Esto es: la autora regresa casi a la niñez porque no puede expresar lo que quiere.

Lo mejor sobre esta película, además de la actuación de Julianne Moore, es concentrarse en ese halo que hace que la memoria se pierda y cómo los personajes secundarios se van infectando de esa enfermedad.

La frustración que ronda la película, más allá del dolor, es por la poca comunicación que los protagonistas tienen. Es un acierto que a medida que ella enferma, el esposo se aleja y se cambia a una nueva ciudad por cuestiones de trabajo. La hija menor, que vive al otro lado del país, regresa para encontrarse de nuevo con su madre y cuidarla en la peor fase de la enfermedad. Los hermanos se tratan como desconocidos y el acercamiento entre ellos es nulo.

Lo mejor sobre esta película, además de la actuación de Julianne Moore, es concentrarse en ese halo que hace que la memoria se pierda y cómo los personajes secundarios se van infectando de esa enfermedad. Si bien es cierto que encuentran un poco de tranquilidad (la hija regresa al lado de su madre), la historia nunca termina de desarrollarse, no hay un final concreto. Esto, que es una falla del director y del guionista, parece un guiño más de una comunicación incompleta, como si el lenguaje se cortara súbitamente, de la misma manera que la Dra. Howland pierde las palabras.

 

Still Alice (Siempre Alice)

Directores: Richard Glatzer y Wash Westmoreland

Estados Unidos, Sony Pictures Classics, 2014.

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