Posted by on 8 Diciembre, 2016

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La librería Icaria de México: una experiencia a la venta 

unnamed-3La luz y la amplitud de este espacio permiten que se lleven a cabo presentaciones de libros, conferencias y lo más importante: apreciar con libertad los libros.

 La librería Icaria ofrece una contenido variado: desde novelas hasta cómics y poemarios; siempre abogando por la edición independiente. 

 

Luis Ángel Rodríguez Bejarano

El acto de comprar de libros debería acercarnos no sólo con las historias de autores lejanos sino a personas que sientan, no es inexacta la palabra, la necesidad de ofrecer la literatura de una forma distinta.

Los negocios “humanísticos” tendrían que enfocarse en mantener, sobre todas las cosas, el contacto directo con el lector; sin esto estamos destinados a empresas como Amazon (no por capitalistas menos necesarias).

Soy de los que creen que un algoritmo puede ayudarme a elegir un libro hasta cierto punto. La otra mitad de esta tarea es del librero. Es ahí donde la literatura se mantiene, respira y se activa. La librería y cafetería Icaria, como su nombre lo indica, pretende ser una isla en un barrio (la colonia Narvarte) interesado desde siempre por la cultura.

El surgimiento de librerías como esta en nuestro país abre las puertas a las editoriales y lectores independientes 

El surgimiento de librerías como esta en nuestro país abre las puertas a las editoriales independientes y, me arriesgo a decirlo, a lectores independientes: aquellos que se dejan convencer por una persona que vive de los libros, que los siente todos los días porque su trabajo, pareciera, es estar en la sala de su casa.

Ubicada en la calle Pitágoras, número 446, este negocio ofrece lo mínimo que un cliente literario puede pedir, y que desafortunadamente casi nunca obtiene: la presencia de un librero que se interesa por el otro, que se pone en su lugar, un buen café, té, música siempre atenta a gustos exigentes.

Por si fuera poco, en la parte superior, una escuela de escritores remata el edificio. En unnamedella se ofrecen cursos sobre ciencia ficción, literatura fantástica, cuento y no son pocos los alumnos que han presentado sus textos en la parte de abajo. Autores como Ricardo Bernal y Pablo Soler Frost son profesores de este lugar.

Como todo proyecto cultural, la paciencia y el aprendizaje son la constante de Icaria. La amable presencia de Itzia Pintado invita al comprador a un lugar al que no haría falta mucha publicidad para entrar.

Formada como librera, no se puede entender Icaria sin su librera principal: gestiona, enfrenta números y se da el tiempo para ofrecer un excelente té chai. Ella es, siempre,
cómplice de sus clientes: se acerca a ellos, se interesa, los guía y es el enlace entre un escritor y su público. Esto se parece mucho a la idea del librero antiguo.

 En la librería Icaria conviven tanto autores de cómics de 19 años como profesoras octogenarias de literatura medieval

Entrar a Icaria es estar en un pasillo donde lo que predomina es la independencia: editoriales, suvenires, sillones antiguos conviven lo mismo con un cómic de chicos de 19 años que con las enseñanzas medievales de una profesora universitaria.

Los socios de Icaria hicieron lo que pocos: una lugar donde lo que importe es el gusto de los dueños que, curiosamente, es el gusto de miles de personas. La deuda que ellos dicen tener con los libros es la misma que algunos sienten cuando salen de este sitio.

Uno no puede más que regresar. A pesar de que a Itzia parecerle no agradarle la idea de las librerías de barrio (un concepto muy presente en España), sí comulga con la idea de un negocio literario vinculado con una comunidad.

Si bien no podemos decir que Amazon deba cuidarse (ahora veo con tristeza que el gigante de las ventas quiere prescindir de empleados que vendan sus libros), tampoco podemos despreciar esta otra cara: la amable, la que importa, a la que tú le importas. Agradezcamos a librería Icaria no sólo por su existencia sino por hacer tangible algo que muchos lectores imaginamos desde hace tiempo.

978607966366El librero recomienda

La tentación de las armas de fuego de Patrick Deville (2016, México: Vanilla Planifolia), en palabras de Itzia, de Icaria, es una obra que se destaca por su estilo y por la vinculación con el amor y cómo éste subsiste a través de los años para encontrar
paralelismos en la historia del hombre. La relación entre el sentimiento amoroso y la resistencia a su fin, son los ejes por los que nos envuelve la obra.

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