Posted by on 11 Mayo, 2017

La función mágica del lenguaje 

 

Roland Barthes planteó la importancia de los signos en la vida cotidiana

La función mágica del lenguaje es el poder milenario de las palabras: controlar a los demás. 

 

Luis Ángel Rodríguez Bejarano 

El bien de un libro consiste en ser leído.
Umberto Eco, El nombre de la rosa

París, Francia, marzo de 1980. Roland Barthes, probablemente uno de los críticos literarios más importantes, es atropellado. Se sospecha que no hay accidentalidad y que esto tiene un fin político. Se sospecha que existe una conspiración para matarlo. Días después muere en el hospital. Servicios de inteligencia de varios países están detrás. Se presiente también que Barthes posee un instrumento que puede cambiar el mundo, que puede darle un poder ilimitado al que lo obtenga, algo así como las armas nucleares, o el control de internet, en nuestros días. La investigación implica asesinatos, campañas presidenciales, clubes secretos de retórica donde los integrantes se juegan la vida en los debates, y un Umberto Eco que mueve los hilos como un maléfico maestro de marionetas.

“Quien controla el lenguaje tiene el poder”

Esta es la anécdota básica de La séptima función del lenguaje de Laurent Binet. Según Roman Jakobson, también personaje de esta historia, existen siete funciones del lenguaje, aunque en sus textos sólo desarrolló seis. La novela es la búsqueda de ese poder (o sea, la función mágica). Las organizaciones de inteligencia, desesperadas, intentan obtener el secreto de Barthes porque tienen claro que el lenguaje es capaz de embelesar a millones de personas; están conscientes de una cosa: “Quien controla el lenguaje tiene el poder”[1].

Pocas veces uno se encuentra con novelas que hablen, a la vez, de tantas cosas: una investigación policiaca, teoría de la semiótica y dinamismo en el estilo. Esta rareza está orquestada por el lenguaje. Binet mezcla hechos reales con ficción detectivesca, (como por ejemplo, la declarada homosexualidad de Michel Foucault, o un Simon Herzog, héroe de la historia, que es un “Sherlock Holmes semiológico”).

La verdadera función mágica del lenguaje está en el dominio que se ejerce sobre el otro

Los signos, y el lenguaje, son capaces de darnos las claves de la vida y, sobre todo, las claves del control sobre los demás. Nosotros hacemos semiología (interpretar los signos que nos rodean), según el autor, todos los días, aunque no somos capaces de controlar los significados que se desprenden de este acto; somos, también, poco aptos para percibir la verdadera influencia que tiene el lenguaje en nuestro entorno. Si bien lo usamos para comunicarnos con los demás, la verdadera función (la mágica) está en el dominio que se ejerce sobre el otro; y esto, como se mencionó antes, es un arma al mismo tiempo secreta y visible en todo lo que nos rodea, en nuestra realidad.

Binet tiene la capacidad de enunciarnos que la ficción puede estar basada en un equívoco

Hay dos elementos más que atraen de esta trama detectivesca: la burla que hace de las altas esferas académicas (al punto que el autor fue demandado por algunos profesores mencionados) con lo que se demuestra el poder de las palabras y la capacidad de Binet para enunciarnos que la ficción puede estar basada en un equívoco, sólo que en este caso es uno hermoso, lleno de vertientes, vueltas de tuerca y conspiraciones internacionales. No es banal decir que Binet recuerda, tal vez sin querer, una especie de función que nunca mencionó Jakobson, Barthes o algún otro: la de saber que estamos a merced del lenguaje, que nuestro mundo es inventado por él y que no somos nada sin su presencia.

 

Laurent Binet, La séptima función del lenguaje, Barcelona: Seix Barral, 2016.

[1] Laurent Binet (entrevista), “Quien controla el lenguaje tiene el poder”, en El País, 5 de diciembre de 2016.

 

 

 

Comments

Be the first to comment.

Leave a Reply


You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*