Posted by on 30 Noviembre, 2016

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2265546802_7e2d5367d0_z“Vuelos domésticos” es una mala traducción al español del inglés “domestic flights“.

Los falsos amigos son palabras  o frases de otro idioma cuya traducción parece evidente pero su sentido es distinto al esperado.

 

Fernando Cruz Quintana 

La perplejidad que sobreviene al escuchar idiomas distintos al nuestro encuentra momentos de alivio con los llamados «cognados». Estas palabras pueden existir en dos o más lenguas y se reconocen como hermanas porque provienen de una misma raíz etimológica; su escritura o sonoridad es lo que las hace reconocibles inmediatamente.

Algunos cognados son más evidentes que otros: la diferencia entre «amigo» (español), «amic» (catalán), «ami» (francés) y «amico» (italiano) es apenas de una o dos letras. Pero existen algunos que requieren un poco más de esfuerzo para advertirse: «corazón» (español), «cor» (catalán), «coeur» (francés) y «cuore» (italiano). ¿Idiomas diferentes? Lenguas hermanas.

Al hacer la conversión de un idioma a otro, algunos términos que parecen comprensibles pueden dar lugar a divertidos malentendidos.

Pese a esto, no debemos dejarnos engañar por las apariencias: existen algunos ejemplos en donde los términos, aunque semejantes, no tienen una relación semántica. En estos casos hablamos de falsos cognados, o “falsos amigos”, como se les conoce comúnmente. Los caminos de la semántica son inciertos: al desprenderse de una raíz y replicarse en diferentes lenguas, existe la posibilidad de que nuevos sentidos puedan adherirse a las palabras y que nos confundamos con sencillez cuando queramos traducirlas.

Uno de los errores que los hispanohablantes cometemos cuando comenzamos a aprender inglés es la traducción que hacemos de «actually» como «actualmente»; el sentido correcto es «realmente» o «en verdad». Es muy probable que los dos primeros términos tengan los mismos genes lingüísticos, pero alguna suerte del destino ha transfigurado aquello que los emparentaba.

Al hacer la conversión de un idioma a otro, algunos términos que parecen comprensibles pueden dar lugar a divertidos malentendidos. Si “estar constipado” es normal para alguien enfermo de gripa, “to be constipated” no traduce su malestar al inglés sino que lo transforma en “estar estreñido”. La trasfiguración no ha sido sólo de idiomas sino de padecimientos. Voces que se muestran “amigables” devienen en giros de sentido al traducirse. La anglófona «library» no pone en venta los libros que resguarda porque en realidad es una «biblioteca» y no una «librería».

Los falsos amigos también pueden ser producto del desconocimiento de la lengua madre —o de la gran influencia que ejerce otra sobre la nuestra—. Imitando el inglés «domestic flights», algunas aerolíneas ofrecen “vuelos domésticos” en vez de vuelos nacionales. El purista podrá confundirse y pensará en lo absurdo que sería volar dentro de su propia casa. Una hija bilingüe, al querer expresar vergüenza ante su padre podría asustarlo y hacerle creer que está encinta: «embarrased» no equivale a «embarazada» sino a «avergonzado».

Los falsos amigos también pueden ser producto del desconocimiento de la lengua madre —o de la gran influencia que ejerce otra sobre la nuestra—.

Existen infinidad de casos de falsas amistades que el español tiene con otras lenguas, no queremos hacer un listado de ellas[i] sino simplemente mostrar la insospechada capacidad que tienen los idiomas para mimetizarse entre ellos. Que los términos tengan un origen en una lengua específica no quiere decir que por siempre estarán ahí ni que les está negada su importación fonética y semántica hacia otras.

 

[i] Véase. Álex Grijelmo. (2014) El estilo del periodista. España: Taurus

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