Posted by on 15 Noviembre, 2017

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En algunas regiones donde el español es lengua oficial es común usar expresiones numéricas. ¿Por qué nos gusta jugar con las palabras de esa manera?  

 

María Paula Laguna

Una de las primeras cosas que un niño aprende cuando empieza a hablar, además de recitar las vocales, es a contar los números del uno al diez. Desde muy pequeños nos enseñan a reconocer el mundo por medio de estos signos, sin importar si después resultamos talentosos con las matemáticas. Pero los números no sólo están presentes en el lenguaje para representar una cantidad, sino también para exponer o acentuar una idea. El español es especialmente rico en ese tipo de expresiones, presentes en mayor o menos grado en varios países de Hispanoamérica. ¿Por qué nos gusta hablar con números? ¿Es acaso una manera de disfrazar las palabras?

¡Lengua Viva! presenta la primera parte de una compilación con las expresiones numéricas más utilizadas en el español. Cada expresión viene acompañada de su significado, un ejemplo y en lo posible de una explicación sobre su origen. Vale la pena aclarar que muchas de estas expresiones únicamente se usan en ciertas regiones, por lo que un hispanohablante que jamás ha estado en contacto con ellas y las escucha por primera vez podría pensar que le están hablando en algún código secreto.

Hacer un 14

En Colombia se usa para pedir un favor: “Hazme un 14 y recógeme mañana en el aeropuerto”. Se cree que podría haberse originado en los talleres de mecánica, donde las llaves de tuerca tienen distintos calibres en cada extremo: 10 milímetros de un lado y 11 del otro, 12-13, 14-15. Para poner a prueba a los aprendices, los más veteranos solían pedirles la llave 13-14. En España, de hecho, se usa “hacer la 13-14” como sinónimo de engañar a alguien, y quizás esto después se transformó en “hacer un 14” en Latinoamérica.

En un 2 por 3

Se usa para decir que algo ocurre o se hace con rapidez y efectividad: “Tengo listo ese pedido en un 2 por 3”.

Buscarle 3 pies al gato

Significa complicar las cosas más de lo normal: “Termina con tu novio y no le busques más los 3 pies al gato”. Esta expresión ya se usaba en el XVII, aunque originalmente se decía “buscarle 5 pies al gato”. Fue Miguel de Cervantes quien la cambió y popularizó en el Quijote.

Estar 3-15

En algunas regiones de la costa colombiana se usa para decir que alguien se pasó de copas: “Salí a un bar con una amiga y ya estoy 3-15”.

Ser un 0 a la izquierda

Expresión bastante popular para decir que algo o alguien no sirve o carece de importancia: “Mi jefe no quiere asignarme ningún proyecto gerencial; cada vez más me siento un cero a la izquierda en el trabajo”.

La tercera es la vencida

Aplica para premiar el esfuerzo o animar a alguien que ha sufrido fracasos sucesivos: “Este año mi equipo sí clasifica; la tercera es la vencida”. Hay varias versiones sobre su origen: unos dicen que nació en la milicia romana por la manera como estaban organizados los soldados (los de la tercera fila siempre eran los más valientes y experimentados); mientras que otros aseguran que tiene que ver con las luchas cuerpo a cuerpo, en las que el combate se da por finalizado a la tercera caída.

 No hay quinto malo

Lo mejor puede estar al final. Esta expresión proviene del léxico taurino, pues antiguamente los ganaderos solían elegir el orden en que sus toros salían al ruedo y se cree que siempre reservaban el quinto lugar para el mejor animal.

 Estar a dos velas

Ser pobre, no tener dinero: “Este mes no puedo salir de fiesta, me quedé a dos velas”. Al parecer, esta expresión nació en las antiguas partidas de naipes, donde el banquero contaba el dinero a la luz de dos velas. Cuando algún jugador ganaba, el banquero se quedaba sin nada en medio de esta escena.

 ¡Qué…ni qué ocho cuartos!

Se usa para mostrarse en desacuerdo con algo: “¡Qué playa ni qué ocho cuartos! Estas vacaciones nos quedamos en la casa”. Esta frase se remonta a la época de los realillos de ocho cuartos, una moneda de uso corriente en España durante el siglo XVIII, que no valía nada en tiempos de crisis.

 Quedarse de una pieza

Sorprenderse: “Cuando le dije a mi mamá que me iba de la casa, se quedó de una sola pieza”. Esta expresión tiene equivalente en México, donde se dice “quedarse de a 6”.

 Andar del 1 o del 2

Sirve para expresar una necesidad fisiológica sin ser tan explícito. “Me anda del 1” es tener ganas de orinar, mientras que “me anda del 2” es tener ganas de defecar. Aquí, vale la pena recordar la española “me cago en diez” para expresar molestia o contrariedad.

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